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Prevención del Cáncer Cervicouterino



El cáncer cervicouterino, comienza en el cuello (cérvix) del útero de una mujer, que es la parte más baja y angosta del útero. El útero contiene el feto que crece durante el embarazo. El cuello uterino conecta la parte baja del útero a la vagina y, junto con esta, forma el canal de parto.

El cáncer cervicouterino se origina cuando las células sanas de la superficie del cuello uterino cambian y proliferan sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo cual significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno significa que el tumor no se diseminará.

Al inicio las lesiones son tan pequeñas que no se pueden ver a simple vista y duran así varios años.



Cuando el cáncer está en una etapa avanzada se puede ver a simple vista en la exploración ginecológica o causar otras molestias, entre ellas, el sangrado anormal después de la relación sexual, entre los periodos menstruales o después de la menopausia, aumento del flujo de sangrado vía genital con mal olor, dolor de cadera y pérdida de peso.


Cuando apenas inicia, el tratamiento puede ser con cirugía quitando la matriz o con radioterapia y quimioterapia en los casos más avanzados.

El tratamiento de una lesión, que es un área precancerosa, depende de los siguientes factores:

• El tamaño de la lesión y el tipo de cambios que las células han experimentado

• Si la mujer desea tener hijos en el futuro

• La edad de la mujer

• El estado de salud general de la mujer

• Las preferencias de la mujer y de su médico


Si las células precancerosas cambian y se convierten en células cancerosas y se diseminan en el interior del cuello uterino o hacia otros tejidos y órganos, entonces la enfermedad se denomina cáncer de cuello uterino.

El cáncer cervicouterino, también conocido como cáncer de cuello de la matriz, es un tumor maligno que inicia en el cuello de la matriz y es más frecuente en mujeres mayores de 30 años.

Las mujeres más propensas a tener este tipo de cáncer son aquellas que:

• Iniciaron sus relaciones sexuales antes de los 18 años.

• Han tenido más de 3 compañeros sexuales.

• Han tenido más de 3 partos. • Fuman.

• Tienen problemas de malnutrición (obesidad o desnutrición).

• Tienen infección por el virus del papiloma humano en el cuello del útero.


Varias cepas del virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual, juegan un papel importante en la causa de la mayoría de los tipos de cáncer de cuello uterino.



Cuando se expone al virus del papiloma humano, el sistema inmunitario del cuerpo generalmente evita que el virus haga daño. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de personas, el virus sobrevive durante años, contribuyendo al proceso que hace que algunas células del cuello uterino se conviertan en células cancerosas.

Puedes reducir el riesgo de desarrollar cáncer cervical haciéndote pruebas de detección, citologías vaginales (Papanicolaou) y recibiendo una vacuna que protege contra la infección por el virus del papiloma humano (VPH).


El objetivo de hacer las pruebas para la detección del cáncer de cuello uterino es encontrar lesiones precancerosas y/o cáncer en etapa temprana cuando es más tratable y curable. Hacer las pruebas de detección programadas de rutina puede ayudar a salvar vidas al prevenir el cáncer de cuello uterino.

Estas pruebas se conforman por la prueba del VPH y la prueba de Papanicolaou. Los cambios precancerosos se pueden detectar mediante la prueba de Papanicolaou y se pueden tratar para prevenir el desarrollo de cáncer. La prueba de VPH busca la infección con los tipos de VPH de alto riesgo por ser más propensos de evolucionar a precancerosas y cáncer de cuello uterino. No hay tratamiento contra la infección con el VPH, pero una vacuna puede ser útil en prevenir la infección.


Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer del Cuello Uterino a fin de generar conciencia en las mujeres sobre las acciones de prevención.



De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, esta enfermedad tuvo una incidencia de 604 mil nuevos casos al año y 342 mil muertes.

En México, desde el 2006, esta enfermedad se convirtió en la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres. De acuerdo con información del Observatorio Global de Cáncer (Global Cancer Observatory), en 2018, se registraron más de 7 mil 800 nuevos casos y más de 4 mil 100 defunciones por esta causa.Este tipo de cáncer es prevenible y, si se detecta a tiempo con un tratamiento adecuado, puede ser curable.

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